19 febrero 2018

REPORTAJE A ROBERTO DIGÓN


El jueves 15 de febrero se subió a EL TREN, Roberto Digón,  Secretario General​ del Sindicato Único de Empleados del Tabaco de la República Argentina (SUETRA) 1970/1976 y 1983/1993. Secretario Relaciones Internacionales de la Confederación General del Trabajo (CGT) 1981/1989.  Diputado Nacional 1993/1997.​ Secretario General del Club Atlético Boca Juniors 1996/1997. Presidente Fútbol Profesional Club Atlético Boca Juniors 1997/1998. Vicepresidente 3° del Club Atlético Boca Juniors​ y Representante Alterno en la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) 1998/2001. Director del Grupo BAPRO2001/2014. Un viaje que es una radiografía impresionante del Mauricio Macri joven, cuando llegó a ser Presidente de Boca. Un recorrido de un camino plagado de irregularidades que van de tener a Gustavo Arriba como su testaferro a los negociados en la venta de jugadores. Una actividad muy propicia para la evasión impositiva y el lavado de dinero, precisamente de quienes sin pudor hoy se presentan como abanderados de la transparencia. Entre otros temas se trató su dirigencia gremial, su secuestro, su exilio, Bilardo, Veira, Pasarella, Bianchi, Riquelme. 
Un viaje pleno de revelaciones que resulta imprescindible. Si se queda en el andén, se perderá un tren importante. Suba, que lo llevamos a un recorrido inolvidable
                          EL TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR,  REFLEXIONAR Y DISCUTIR   

17 febrero 2018

HIPOCRESÍA Y OCULTAMIENTO*


El 18 de julio de 1997, en el tercer aniversario del atentado a la AMIA, una de las familiares de las víctimas, Laura Ginsberg, dirigente por entonces de Memoria Activa, viuda de José Enrique "Kuki" Ginsberg, expuso con valentía y claridad meridiana el entramado del ocultamiento en su recordado discurso titulado “Yo acuso”: ¡"Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de consentir la impunidad"!  ¡"Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de encubrir la conexión local que sirvió para matar a nuestros familiares!”  “¡Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de consentir la impunidad, de consentir la indiferencia de los que saben y callan, de consentir la inseguridad, la impericia y la ineptitud!”  “! ¡Acuso al gobierno de Menem y Corach de ser cómplices y encubridores del atentado a la AMIA!” “¡Acuso al jefe de la SIDE Anzorreguy de ser garante de la impunidad de los asesinos!”
El presidente de la DAIA Rubén Beraja tenía el rostro demudado y el ministro de origen judío Carlos Vladimiro Corach, designado por Menem como puente con las instituciones presuntamente representativas de los argentinos judíos, no podía ocultar su superlativo disgusto.
Laura continuó su histórico discurso que la dirigencia argentino-judía enterró, mientras enarbolaba la escandalosa investigación del atentado:  ¡Acuso a la policía de haber permitido la masacre de nuestros familiares y colaborado para ocultar a los autores!” “¡Acuso al juez Galeano de ser parte activa del encubrimiento y del armado de la historia oficial que desvía la atención de los verdaderos responsables!” 
El acto se cerró con el discurso de Rubén Beraja que eligió un tono moderado para referirse a la responsabilidad del Gobierno en las investigaciones y esa actitud le costó la reprobación generalizada del público, que había coronado con estridentes aplausos los cuestionamientos directos que los oradores anteriores dirigieron hacia funcionarios del Poder Ejecutivo.
Entre los políticos presentes se encontraban presentes Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa, Rodolfo Terragno, Federico Storani, Leopoldo Moreau, Juan Manuel Casella, Adalberto RodríguezGiavarini, Carlos "Chacho" Alvarez, Graciela Fernández Meijide, Alfredo Bravo, Héctor Polino y Norberto La Porta, los senadores Antonio Cafiero y Omar Vaquir, y el diputado Miguel Angel Toma. Entre el público se ubicó el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, junto a su esposa, la senadora Cristina de Kirchner. Del gobierno, Carlos Vladimiro Corach y Guido Di Tella.
El disgusto del gobierno fue enorme. Clarín del 19 de julio se refería a la situación en estos términos: “El titular de la DAIA, Rubén Beraja, se entrevistó más tarde con Corach para comunicarle que su organización "lamenta las expresiones de agravio que se formularon contra las autoridades" y establecer "diferencias entre la postura institucional y el discurso de la señora Ginsberg".
El presidente respondió desde los astilleros Río Santiago, en la localidad de Ensenada, que "el Gobierno hizo todo lo que tenía a su alcance" para ayudar al esclarecimiento del atentado.”
Ahí quedó conformado lo que sucedería en los 23 años posteriores: la AMIA y la DAIA, suscribiendo la historia oficial en donde en función de los intereses del gobierno de Carlos Menem y los gobiernos norteamericanos e israelíes, se determinó primero quién debía ser el inspirador del atentado; y luego, cómo la investigación se adecuaría al resultado al que había que llegar. Tres de las cuatro agrupaciones de familiares han denunciado de diferentes formas el rechazo a la investigación.
El primer juicio oral del atentado a la AMIA realizado en el Tribunal Oral Federal número 3, tratando de determinar la conexión interna, transcurrió entre el 24 de septiembre del 2001 al 2 de septiembre del 2004, y luego de revelar un amplio tejido de complicidades, fueron absueltas las 22 personas acusadas, muchas de las cuales podían ser imputadas de otros delitos, pero no del atentado que produjo 85 muertos y más de trescientos heridos. Como consecuencia de ese primer juicio, resultó que en el encubrimiento estuvieron involucrados nada menos que el juez Juan José Galeano, quien junto a los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, realizaron la investigación; el ex presidente Carlos Menem; el jefe de inteligencia de ese gobierno Hugo Anzorreguy; el ex Presidente de la DAIA (la organización política de los argentinos judíos); el ex jefe de Policía Metropolitana  Jorge “el Fino” Palacios; Jorge Telleldín (presunto entregador de una fantasmal Trafic con la que se habría perpetrado el atentado); su mujer Ana Boragni; Víctor Stinfale, abogado de Telleldín, acusado de peculado; los ex agentes de inteligencia Patricio Finnen y Juan Anchezar; y el ex policía Carlos Castañeda (ex jefe de la División Protección del Orden Constitucional -POC- de la Policía Federal, condenado en el año 2005 a cuatro años de prisión por la desaparición de 66 casetes de escuchas telefónicas, 13 disquetes y tres videos, además del borrado del contenido de la agenda de Carlos Telleldín y de otras pruebas que se recogieron en los días inmediatamente posteriores al atentado, especialmente en el domicilio del armador de autos truchos). El mismo tribunal afirmó en la sentencia: “Fue una investigación de pistas falsas, armada al servicio de políticos inescrupulosos.
Ni Ionesco, referente del teatro del absurdo, se hubiera imaginado semejante trama: los acusadores llevados a juicio y los acusados absueltos.
Todos los integrantes de la nómina mencionada anteriormente están hoy sentados en el banquillo de los acusados en el segundo juicio por encubrimiento, uno de los más importantes de la historia judicial argentina, que en forma incomprensible y llamativa permanece en un cono de sombra periodístico.
Este juicio se inició el 6 de agosto del 2015 ante el Tribunal Oral Federal número 2 y se encuentra en su tramo final. En la 29° audiencia del 14 de abril del 2016, Memoria Activa la tituló: “La querella AMIA/DAIA se manifestó a favor del imputado Beraja”, clara demostración que a las autoridades de la colectividad le interesa más la protección de la dirigencia que el esclarecimiento.
A su vez desde el Ministerio de Justicia del gobierno de Mauricio Macri, según la abogada Mariana Stillman (abogada querellante en representación del Estado designada obviamente por el mismo gobierno) en el texto de su renuncia reveló que recibían órdenes por las cuales debían actuar en forma pasiva, de modo tal que quedaba expuesta la pretensión de ayudar a la defensa de los acusados. Esto es consecuencia de que distintos funcionarios del actual gobierno han formado parte de la dirigencia de la AMIA y la DAIA, herederos de Rubén Beraja al que tratan de proteger, y de ahí la necesidad que la querella no actúe.
Por eso nunca se encontrará la menor declaración de las actuales autoridades de las dos instituciones de los argentinos-judíos y de los funcionarios del gobierno haciendo referencia al segundo juicio por encubrimiento.
Obsérvese el itinerario seguido con respecto a la querella: la misma que representa al Estado estaba encabezada hasta 2015 por Luciano Hazan, ex abogado de las Abuelas de Plaza de Mayo y en ese momento Subsecretario de Justicia. Al asumir el presidente Mauricio Macri, Hazan presentó la renuncia y quedó a cargo Elizabet Gómez Alcorta, que hoy es defensora de Milagro Sala. Sin embargo, también Gómez Alcorta presentó la renuncia. La querella quedó en manos de Stilman, quien en su renuncia menciona que "oportunamente acepté intervenir en este juicio por pedido de la diputada Elisa Carrió". Desde hace varios meses, el ministerio de Justicia envió para intervenir en el juicio a un nuevo funcionario, Miguel Inchausti.

EL MEMORANDUM Y LA MUERTE DE NISMAN

El Memorándum con Irán fue aprobado en el Congreso Argentino y nunca se efectivizó, ya que Irán no concretó los pasos necesarios para convalidar lo acordado, lo que lleva a concluir que el mismo no era tan favorable como los críticos locales apuntaron; y si bien puede ser considerado un papelón de la diplomacia de nuestro país, es imposible que se tome el mismo como la prueba de traición a la patria de la presidente Cristina Fernández y de su Canciller.  La muerte del fiscal Alberto Nisman, que los acusaba, les permitió a los dirigentes actuales de la DAIA, herederos de Rubén Beraja acusado en el juicio por encubrimiento, salir de la difícil situación en que se encontraban y pasar a la ofensiva apoyados por los medios que sueñan con ver presa a la ex presidente. Ello se ha conformado desde el triunfo del macrismo, en cuyas filas tienen cargos varios dirigentes que han pasado por la DAIA y la AMIA, que se sienten muy satisfechos con este gobierno del que forman parte que desató una guerra santa contra el kirchnerismo en particular y el populismo en general, ello con la complicidad de los distintos niveles del poder judicial y de los medios dominantes. Basta señalar como muestra, el lenguaje “conciliador” del fiscal de la Cámara Federal Criminal y Correccional Germán Moldes: “Hay que hacer una desratización y fumigación del Poder Judicial…Hay una persona que se llama Cristina Fernández de Kirchner que no admite ser sometida al escrutinio de la Justicia y hay sembrados a lo largo de una década, estamentos en el Poder Judicial que están al servicio de esa negativa ¿Cómo me va a sorprender? Son los mismos actores que deben pleitesía a sus respectivos mandantes”. La pregunta que corresponde formularle al fiscal es a quién le rinde él pleitesía. El filósofo Protágoras que vivió 300 años antes de Cristo, con gran clarividencia se refirió a “los Moldes” de entonces cuando dijo: “La justicia es lo que el hombre rico dice que es”. Es el mismo Moldes, Secretario de Población durante el menemismo con José Luis Manzano de ministro del Interior, que fue denunciado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Memoria Activa por no apelar ni dejar apelar al fiscal Alberto Nisman en los sobreseimientos dictados en la causa por el encubrimiento del atentado a funcionarios menemistas, policías y autoridades.

Es el mismo Moldes, que encabeza los homenajes a Nisman muerto.
Es el mismo Moldes que no apela las sentencias favorables en las denuncias por corrupción de funcionarios del gobierno o que la sala VI de la Cámara del Crimen, no sólo cortó su alegato en el caso Chocobar a favor del policía, sino que dispuso anularlo. Sus méritos en el ejercicio de la genuflexión oficialista las acumula con el objetivo de ser designado en el lugar que hasta hace unos meses ocupó Alejandra Gils Carbó.       
La influencia del gobierno de Israel en todo esto es indudable, impulsando el direccionamiento de la causa, con la total subordinación de la dirigencia judía local como es histórico. La DAIA y la AMIA, son la prolongación de la política exterior del Estado de Israel. Tiene cierto paralelismo con la vinculación que tenían los partidos comunistas como prolongación de la política exterior de la Unión Soviética. En el caso de la AMIA y la DAIA, inútil será buscar algún señalamiento crítico a la política del estado de Israel con los palestinos o a que Israel, junto con EE.UU, se alinean con Gran Bretaña desconociendo los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas.    
A los dirigentes de ambas instituciones, mucho más que la verdad sobre lo sucedido, les interesa cerrar el caso con los imputados determinados, por lo cual proponen el juicio en ausencia no contemplado en nuestra legislación. Exactamente lo contrario de la posición que proponen la mayoría de los familiares de las víctimas.
Es conveniente recordar que, conocido el Memorándum con Irán, el canciller Timerman se reunió con la dirigencia de AMIA y DAIA, que se mostraron ilusionadas y satisfechas, hasta que recibieron la reprimenda del exterior y pasaron rápidamente a manifestarse en contra.
Es importante señalar que la investigación del fiscal Nisman fue una continuación de la del juez y de los dos fiscales que están sentados en el banquillo de los acusados por encubrimiento.
Cualquiera que de buena fe haya seguido el trabajo del fiscal Nisman, sabe que no era parte de la solución sino del problema.
El tema Memorándum con Irán lo lleva el juez de la servilleta Claudio Bonadío, ex funcionario del Ministerio del Interior de Carlos Corach, el mismo que asesinó por la espalda a un delincuente que intentó asaltarlo. Uno de los temas meneados es si se levantaron o no las alertas rojas de Interpol contra los iraníes presuntos responsables del atentado. El titular de Interpol de aquel momento Ronald Noble ha afirmado reiteradamente que el gobierno argentino nunca lo pidió. Textualmente dijo: "Bajo las reglas de Interpol, sólo un juez argentino que requiriera las alertas rojas por la causa AMIA o el representante nacional argentino de Interpol podría haber hecho que se levantaran". A través de la red social Twitter, Noble destacó que "hoy se hizo pública una carta de Irán sobre su deseo de remover las alertas rojas de la AMIA en 2013, luego de la firma del memorándum de entendimiento con Argentina.”
"Entre 2005 y 2014, Irán le requirió a Interpol que removiera las alertas rojas de la AMIA en muchas ocasiones. Esto no es una novedad", sostuvo. El exfuncionario explicó que "Irán creía que no había evidencia para apoyar los cargos criminales contra ciudadanos de ese país; esto tampoco es una novedad". "De todos modos, las alertas rojas de Interpol por la causa AMIA habían sido votadas por el cuerpo supremo de Interpol, su asamblea general". Y por eso "ningún secretario general de Interpol podría haber contradicho una decisión de la asamblea general", a la vez que ratificó que sólo un juez argentino o el representante nacional argentino de Interpol podrían haber logrado levantar las alertas, cosa que no se registró.”
Claudio Bonadío no citó a Ronald Noble para que de testimonio. El juez ha hecho suya al parecer una famosa frase de Chiche Gelblung vinculada al periodismo: “No dejes que la verdad arruine una buena nota” traducida en términos jurídicos: “No dejes que la verdad colisione con un fallo predeterminado.”
Y referido al caso AMIA es conveniente recordar que el 19 de noviembre del 2005:  Tres jueces de la Cámara del Crimen, actuando como conjueces en la Sala I de la Cámara Federal, expulsaron de esa investigación al juez federal Claudio Bonadío y enviaron los antecedentes de su decisión a la Comisión de Disciplina del Consejo de la Magistratura. Le reprocharon falta de imparcialidad y haber mantenido un doble rol de magistrado y sospechoso.”
La relación de Nisman con Bonadío fue ríspida. Nisman denunció a Bonadio en 2010 por los mensajes intimidatorios que recibió contra su persona, pero que también ponían en riesgo a sus hijas Iara y Kala. En la acusación, el fiscal afirmaba que en la amenaza se hacía referencia a la investigación que llevaba por el encubrimiento de la AMIA.
Bonadío es otro de los integrantes del Poder Judicial que se rasgan las vestiduras por el Nisman muerto.
LA AMIA Y EL FINO PALACIOS

Escribió el periodista y escritor Horacio Lutsky: “El ex presidente de DAIA José Hercman avaló entonces al intendente (Mauricio Macri en la designación del Fino Palacios) mencionando que su institución lo distinguió precisamente “por sus aportes a la investigación del atentado” (SIC). El 8 de julio de 2009 tres ex altos directivos de la DAIA además concurrieron a la sede del gobierno de la Ciudad para testimoniar a favor del nombramiento del Fino Palacios al frente de la policía de Macri y sostuvieron que las denuncias en su contra tenían origen “político”, utilizando idénticos términos a los empleados por el jefe de gobierno porteño. El ex presidente de DAIA y abogado de Fernando De la Rúa (investigado por las muertes de diciembre de 2001 al igual que Palacios) Jorge Kirszembaum, dijo que Palacios había demostrado capacidad, honestidad e idoneidad para el cargo elegido por Macri. Kirszembaum es además infatigable apologista del imputado Beraja.

Por su parte, José Hercman cuestionó a los sectores que “pretenden ensuciar la imagen de una persona con prácticas que se asemejan a las de la Inquisición”, y Roberto Zaidemberg, también ex dirigente berajista, calificó a Palacios como “una bellísima persona con una trayectoria impresionantemente eficaz y limpia en la policía”. Días después se publicó la designación del nuevo jefe policial en el Boletín Oficial. Sin embargo, las incesantes demostraciones públicas de disconformidad y las persistentes críticas de los familiares de las víctimas determinaron a Palacios a presentar su renuncia, la que luego de algunos cabildeos le fue aceptada el 25 de agosto de 2009. Tras ello, el 1 de octubre de 2009, el Juez Federal Ariel Lijo, en un Fallo de más de 300 páginas, dispuso el procesamiento de Palacios por su participación en maniobras de encubrimiento y eliminación de pruebas de la llamada “pista siria”, pista que según Menem y Beraja  “es un invento”.”
El periodista Gabriel Morini en Infonews del 21 de septiembre del 2015 escribió:  "Confiábamos ciegamente en él", sostuvo Sergio Burstein, familiar de las víctimas de AMIA y quien más alzó la voz en contra de la designación de Palacios al frente de la Metropolitana, luego de que el fiscal Alberto Nisman pidiera su procesamiento como encubridor del atentado. La justicia determinó luego que su teléfono fue pinchado en 2009 por una organización enquistada en el propio gobierno porteño, que tenía como protagonista a Palacios……. El mismo ex comisario había investigado y brindado protección a Burstein cuando en 2002 intentaron secuestrar a su hijo menor.”
Al cumplirse tres años de la muerte de Alberto Nisman, familiares y amigos realizaron un homenaje privado en el cementerio de la Tablada. Ahí estaba el presidente de la AMIA Agustín Zbarquien afirmó: “En la masacre de la AMIA, la verdad está en la investigación de los fiscales que se jugaron todo, con errores y aciertos arriesgando sus carreras y su libertad personal ( Mullen, Barbaccia) y hasta entregando la vida Nisman” 
Horacio Lutzky un experto en el tema, autor de “Brindando sobre los escombros” le respondió: “El presidente de la AMIA QUE ELOGIA A NISMAN (Y A LOS FISCALES PROCESADOS) ES EL MISMO QUE FUE QUERELLADO POR NISMAN, POR SUPUESTAS AMENAZAS.  PORQUE LO HABRÍA COACCIONADO PARA QUE DEJARA DE INVESTIGAR (en la época en que Nisman se interesó en la pista local y acusaba a Beraja, Galeano, Palacios y a los ex fiscales).. Para entender quién es el presidente de AMIA y porqué elogia a ex funcionarios procesados por avalar coimas para desviar la investigación, transcribo un fragmento de mi libro "Brindando sobre los Escombros. La dirigencia judía y los atentados:  entre la denuncia y el encubrimiento"  (2012): "...como el abogado Agustín Zbar, ex procurador de la ciudad de Buenos Aires,  que pasó a militar en la DAIA con el apoyo de religiosos ortodoxos alineados con Beraja. (...) En la DAIA logró ser designado como “asesor” para el seguimiento de las investigaciones judiciales, y desde allí desplegó denodados esfuerzos en neutralizar la investigación del encubrimiento que quita el sueño a la dirigencia judía de la década menemista.  El fiscal Alberto Nisman, a cargo de la acusación, decidió querellarlo penalmente porque afirmó haber sido coaccionado por Zbar el 22 de mayo de 2009 para que no continuara investigando esa turbia historia.  Según afirma el fiscal, lo había amenazado telefónicamente, diciéndole que si no paraba de investigar al destituido juez Galeano y a los ex fiscales  “te tiro la comunidad encima”.  Ante la querella promovida, se presentaron como defensores de Zbar los abogados Jorge Kirszembaun (el ya mencionado ex presidente de DAIA, asesor de Beraja, defensor penal además de Fernando de la Rúa) y Juan José Ávila.  Este último actuó en el juicio oral por el atentado, defendiendo en nombre de la AMIA lo realizado por el ex juez Galeano y sus adláteres, codo a codo con la abogada Nercellas.  Las pruebas de Nisman resultaron insuficientes, pero el conflicto quedó en evidencia. Zbar intentó en el 2009 convertirse en presidente de DAIA, pero a último momento retiró su candidatura al no reunir los apoyos suficientes, aunque acusando al fiscal Nisman de ser el causante de su defección. 
La mayoría de los abogados mencionados en este capítulo, son renombrados y muy costosos profesionales del foro porteño. Pero con una experiencia marcada predominantemente por la defensa de personajes situados en las antípodas de la búsqueda de verdad y justicia contra el poder.  Los principales clientes de sus estudios son o han sido el poder. Supieron poner, a lo largo de todos estos años, todos sus engranajes en defensa de la historia oficial de la causa AMIA.  Demasiados esfuerzos.  Demasiados recursos. ¿Qué están protegiendo? (...)" ("Brindando sobre los Escombros”, págs. 47/9).
El asesinato de Nisman” es una construcción que cuando el tiempo disipe las pasiones actuales será uno de los procedimientos más vergonzosos de la historia judicial argentina. Pericias amañadas, hipótesis afiebradas, mentiras reiteradas forman parte de una escabrosa metodología para encontrar indicios del asesinato de Nisman, descartando la posibilidad del suicidio que no le sirve al poder y que derrumba el monumento de héroe que se intenta forjar con la figura del fiscal. 
Una pericia encargada a Gendarmería como un traje a medida para probar un asesinato con el propósito de involucrarla a Cristina Fernández; el comportamiento sesgado y tendencioso del juez Julián Ercolini se evidencia entre los distintos déficits de su accionar que no hace un careo entre los peritos de dos pericias de conclusiones antagónicas: la primera realizada por los peritos del Cuerpo Médico Forense (CMF) y la Policía Federal sobre el cadáver, y la segunda sobre fotografías y videos. La defensa de Lagomarsino pidió nueve veces que se cotejaran las dos posiciones periciales. 
Suponer que dos sicarios entraron en el departamento con las dos puertas cerradas por dentro y asesinaron al fiscal en un baño donde dificultosamente hubieran entrado dos personas, que a su vez salieron sin dejar huellas en esa habitación, donde adormecieron, castigaron y mataron al fiscal dejando el cadáver con la cabeza obstruyendo la puerta, por donde los sicarios no podían salir, cometiendo el crimen con un arma provista al fiscal por el técnico informático, resulta un absurdo. Si eran asesinos profesionales, no se entiende por qué usaron un arma precaria, que estaba en el departamento y no las que seguramente traían para cometer su tarea de terminar con la vida del fiscal, que se sostiene estaba amenazado pero que sin embargo se desplazaba sin custodia por Europa.
Lagomarsino es acusado de ser cómplice de asesinos que se desconocen y no se ha podido comprobar llamadas ni contactos con los integrantes de un plan criminal que se ignora.

HIPOCRESÍA Y OCULTAMIENTO (II)
En síntesis: la hipocresía y el ocultamiento está en que quienes se rasgan las vestiduras para condenar a los iraníes y ponerle un punto final al atentado a la AMIA, juzgándolo en ausencia, son los que ignoran el juicio por encubrimiento donde están sentados los que significaban el verdadero poder político en el momento que ocurrió el atentado.
La hipocresía y el ocultamiento en el atentado a la AMIA, fue que primero se determinó quién era culpable y luego se orientó la investigación para llegar a esa conclusión. Eso no quiere decir que finalmente los responsables puedan llegar a ser los iraníes, pero ello no puede surgir de una investigación amañada.
Con la muerte de Nisman, el macrismo, Clarín y la dirigencia judía necesitaban imputarle esa muerte a la ex presidenta. El macrismo y Clarín para demoler al kirchnerismo, y la dirigencia comunitaria, funcional a Israel, para sacarse la soga de su evidente complicidad con el encubrimiento del atentado. Resulta muy doloroso ver a las autoridades presuntamente representativas de la comunidad judía cumplir un rol tan vergonzoso.
Hay hipocresía y ocultamiento en jueces y fiscales que actuaron con desidia en el caso AMIA, y se enfrentaron con Nisman vivo y luego lo levantaron como bandera después de muerto. 
Sólo los familiares de los 85 muertos de la AMIA quieren saber la verdad.
Es más escabroso saber los intereses que mueven a la ex mujer de Nisman,  la jueza Sandra Arroyo Salgado.
La hipocresía y el ocultamiento son dos caras nefastas de la misma moneda.
POSDATA
La nota estaba concluida cuando quedó exhibida al desnudo la complicidad del gobierno y de la dirigencia judía con los imputados por encubrimiento, quedó exhibida al desnudo.   
Desde Memoria Activa denunciaron que el Secretario de Justicia, Santiago Otamendi, en representación del ministro Germán Garavano, le ordenó al titular de la Unidad Fiscal AMIA, revocar el poder del abogado Enrique Ventos, quien el 1 de febrero iba a presentar el alegato consensuado por la querella en consonancia con el pedido de la fiscalía. En diciembre, tras nueve jornadas de alegatos, la Fiscalía pidió 4 años de cárcel para Menem, 13 para Galeano; 6 para el ex jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy, y tres para su segundo, Juan Carlos Anchezar. Para los fiscales Mullen y Barbaccia, pidió penas de 8 años. Y para el ex titular de la DAIA, Rubén Beraja, un año de prisión en suspenso. Pero en lugar del Dr. Enrique Ventos para presentar el alegato del Estado, fue elegido el abogado José Console, que también trabaja como secretario del Tribunal de Disciplina de Boca. Según la denuncia de familiares, Console presentó otro alegato, uno en línea con el pedido del gobierno y no el consensuado con el equipo de la querella, en el que no pidió penas para los ex fiscales acusados por encubrimiento.
¿Nos sorprende? Se pregunta Memoria Activa. NO. Hace rato que denunciamos tanto los vínculos del Gobierno con algunos de los imputados, como el de Garavano con Barbaccia y el de Avruj con Beraja, y vimos pasar por la sala de audiencia a asesores del ministro de Justicia que se abrazan con los ex fiscales Mullen y Barbaccia
La fiscal moral de la República, que es sesgada y tuerta, la Doctora Elisa Carrió ha expresado su disgusto, hasta ahora asordinado. El radicalismo que preside la Unidad Fiscal AMIA, a través de Mario Cimadevilla ha hecho trascender su malestar  en el tono PRO de “buenos modales”, pero su republicanismo de cartón le impide aparentemente levantar temperatura.    
Creo que calificar lo que sucede como hipocresía y encubrimiento es casi indulgente.
El gobierno actúa canallescamente, ya que mientras se rasga las vestiduras y levanta la bandera de la verdad actúa sibilinamente en favor del encubrimiento  y hay dirigentes y ex dirigentes de la comunidad judía que no tienen nada que envidiarles a los judenrat.    
·       Publicado en la La Tecl@ Eñe
15-02-2018




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